
Desde Plataforma Demográfica se han llevado a cabo análisis sobre la relación entre mortalidad y empleo, lo que ha dado lugar a resultados de notable interés.
En primer lugar, se han descargado los microdatos de las Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR), elaboradas por el INEGI y que utilizan insumos proporcionados por la Secretaría de Salud en México. Se cargaron los datos desde 1990 hasta 2024, es decir un periodo de observación de 35 años.
Una vez procesados estos datos, se obtuvo la información relativa a la mortalidad general, tras lo cual se procede a filtrar los eventos que sucedieron en el ámbito laboral.
A continuación, se presentarán datos sobre mortalidad en personas ocupadas, actividades que concentran más mortalidad y actividades con más mortalidad en el lugar de trabajo.
Las 3 formas de clasificación.

El primer dato que se puede recuperar es el de 1990, donde fueron registradas 328,703 defunciones; de éstas, 40.5% (132 mil) correspondían a personas que trabajaban (y eran mayores de 12 años). Estas defunciones no precisamente sucedieron en el lugar de trabajo, es decir, no fallecieron todas en el cumplimiento de su labor (esto se revisará más adelante), pero sí sucedieron en personas que formaban parte de la Población Ocupada.
Más recientemente, en 2024, fueron registradas 725,025 defunciones, de las cuales 39% (309,704) eran personas trabajadoras ocupadas. Podemos afirmar entonces dos cosas: La primera que la cantidad de fallecidos ocupados en 2024 es 2.2 veces la cantidad de fallecidos ocupados en 1990; La segunda que la cuantía de trabajadores ocupados fallecidos entre el total de personas fallecidas no ha cambiado mucho a lo largo del tiempo, oscilando un 40% anual, es decir, 4 de cada 10 fallecidos anualmente en México son personas ocupadas.
Revisemos ahora en qué actividades están falleciendo más las y los mexicanos:
INEGI ha tenido 3 clasificaciones para las ocupaciones en las EDR a lo largo de los años: la primera abarcando desde 1990 hasta 2012, la segunda de 2013 a 2021 y la tercera a partir de 2022. Estas se diferencian en la cantidad de información que se puede obtener al clasificar al momento de registrar la defunción. Así entonces, presentamos a continuación el primer resultado de cruzar datos de mortalidad y defunciones de 1990 a 2010, observando cinco lustros y presentando los 5 primeros lugares en mortalidad según tipo de ocupación al fallecer.

Las primeras cinco ocupaciones se repiten constantemente a lo largo de los 20 años analizados, siendo las actividades principales: Administrativo, Agropecuario, Comercio, Industria y Transporte.
En 1990, estas cinco actividades cubrían el 31.3% del total de fallecimientos entre la Población Ocupada, es decir, una tercera parte; para 2010, la cifra subió al 33.4%. Con esto se observa poca reducción en la mortalidad de las primeras 5 actividades, siendo únicamente las Actividades No Especificadas las que bajan su proporción, reluciendo entonces una mejora continua por clasificar los fallecimientos de personas ocupadas.
Las Actividades Agropecuarias son las que llevan el mayor porcentaje, indicando que de cada 100 trabajadores fallecidos, 15 son en esta actividad.
En segundo lugar, tenemos a las personas trabajadoras en la Industria de la Transformación, las cuales, dadas las actividades manuales que realizan, podrían estar más expuestas a peligros físicos que otro tipo de actividades.
En tercer lugar, los Comerciantes podrían estar falleciendo de causas no totalmente ligadas a su unidad económica, sino más bien, siendo en muchos casos estas ocupaciones realizadas en unidades dentro de su hogar y donde colabora la familia, incluyendo a personas de mayor edad, enfermas o con mayores riesgos; esto podría explicar por qué las cifras parecieran altas, a pesar de no encontrarse riesgo físico real dentro de la unidad económica.
Veamos a continuación qué sucede con la segunda clasificación de INEGI, la cual abarca el periodo 2015-2020.

Esta clasificación ha cambiado un poco y esto dificulta hacer una comparación fidedigna con la anterior. Nos remitiremos entonces solo a describir los resultados encontrados.
En primer lugar, la actividad agropecuaria tendría un 12% de la mortalidad de trabajadores, valor que se redujo a 9% en 2020 (excelentes noticias).
Después, en segundo lugar, tenemos a trabajadores artesanales, los cuales hemos clasificado como «oficios». Estos pasan de 6.4% a 6.5% en el periodo analizado. En tercer lugar, los comerciantes, empleados de ventas y agentes de ventas fueron nombrados como «comercio» y estos pasaron de un 5.3% en 2015 a 6.7% en 2020.
Con el comercio o trabajadores en actividades comerciales podríamos estar viendo un incremento no por efecto de mayor riesgo en estas actividades, sino porque estas podrían contener a trabajadores con mayor riesgo de mortalidad, dado que es común encontrar en México personas de mayor edad haciendo labores de cuidado o atención en unidades económicas donde la familia se organiza para hacer la labor comercial. El riesgo de mortalidad incrementa si se incluyen a estas personas, así como también si se comparte el espacio de comercio con el espacio de la vivienda.
El último resultado es el del año 2024, el más reciente publicado al momento de escribir este blog.

En esta ocasión es mucho más detallada la clasificación: A partir de 2022 la clasificación de trabajadores fallecidos mejoró, casi duplicando la cantidad de campos para elegir la actividad de la persona fallecida, de hecho, INEGI incluye una descripción de los tipos de mortalidad en un archivo distinto a sus microdatos, mostrando lo en serio que se tomaron esta clasificación (Hubiera sido excelente poder hacer ese desgloce en épocas de la pandemia para medir mejor la mortalidad por actividad económica).
En primer lugar, los trabajadores en actividades agricolas y ganaderas llevan un 9.5%, en segundo lugar los comerciantes en establecimientos con 5.4% y en tercer lugar los trabajadores de la contrucción y edificación de contrucciones con 3%.
Entonces ¿Son noticias buenas o malas?
Es posible hablar de una mejora si observamos que hay menos proporción de fallecimientos entre personas dedicadas a actividades agropecuarias en 2024 que a finales de 1990, sin embargo, en 2024 fueron 76,964 las personas trabajadoras en la actividad agrícola, caza, pesca y forestal que fallecieron y en 1990 eran 56,617 (el valor actual sería 1.35 veces la cantidad inicial); los comerciantes pasaron de 14,672 fallecimientos en 1990 a 43,216 en 2024 (2.94 veces la cantidad inicial) y los conductores de 4,899 a 18,175 (3.70 veces la cantidad inicial).
Hemos pasado de 24 millones de personas trabajando en 1990 a 59 millones en 2024 ¡2.45 veces la cifra inicial! con esto, se hace presente que el incremento de personas en la fuerza de trabajo ha traido consigo, logicamente, también más muertes de personas ocupadas.
La cuantía en que incrementó la cantidad de personas ocupadas fallecidas es menor que el crecimiento de la población ocupada. La lógica nos indicaría que si la cantidad de trabajadores se multiplicó 2.5 veces y la cantidad de trabajadores fallecidos no incrementó en la misma cuantía entonces algo estamos haciendo bien en cuanto a la protección de trabajadores o a la reducción del riesgo. Lamentablemente, el comercio y transporte, dos de las principales ocupaciones analizadas, presentan cifras de fallecimientos con un crecimiento mayor al de la población ocupada.
En este punto es difícil responder si los resultados son buenos o malos. Para algunos trabajadores los porcentajes bajan, para otros los valores incrementan y, a nivel general, las tendencias no cambian. Dependerá entonces de para quién estamos contestando la pregunta.
Es necesario revisar los indicadores de desarrollo en México, la cantidad de profesionistas, el nivel de tecnología y el promedio de instrucción para saber si las cifras muestran mejoras o un retroceso laboral. Que el porcentaje disminuya y los valores incrementen solo indica un efecto demográfico en las cifras, no un verdadero cambio en las garantías laborales o un mayor acceso a profesiones sin riesgo y, por lo pronto, parece que desde 1990 nada ha mejorado, específicamente en este tema.
¿Qué ocupaciones si tienen un verdadero riesgo al realizarse?
INEGI tiene además una pregunta que permite saber cuántas personas fallecieron en su lugar de trabajo, misma que contribuye a medir mejor el riesgo de pertenecer a una acitividad ocupacional. Anteriormente conocimos actividades vinculadas a la mortalidad, es decir personas fallecidas que tenían un trabajo, pero no sabiamos si fallecían en ese lugar, su hogar o un hospital, por lo que la causa de muerte (lesión o enfermedad) podría haberse exacerbado por la actividad o no. En esta ocasión, si tenemos cifras de profesiones donde la persona falleció ejerciendo sus actividades.

Se registran un total de 5,922 defunciones en 2022, 6,433 en 2023 y 6,489 en 2024. Este aumento es bastante sutil, lo que sugiere que el número se mantiene, al menos en los tres períodos analizados. En primer lugar, las ocupaciones insuficientemente especificadas representan más del 25% del total de fallecimientos en la población trabajadora. Debido a la ambigüedad de esta clasificación, es pertinente comenzar con el segundo lugar, los Conductores de transporte y maquinaria móvil.
Éstos han aparecido previamente entre los primeros lugares en mortalidad, pero ostentan el primer puesto en fallecimientos en el lugar de trabajo; en 2022 hubo 1,045, en 2023 1,186 (un incremento del 13% respecto a 2022) y en 2024 1,230 (3.7% más que en 2023), totalizando 3,641 personas fallecidas en esta actividad, mayormente en la calle.
En segundo lugar, se registraron 842 comerciantes que fallecieron en establecimientos en 2022, 877 en 2023 y 928 en 2024. Para estos trabajadores en particular, analizar la causa de muerte en relación con el grupo de edad proporcionaría una mejor comprensión de los incidentes en los comercios, que han puesto en riesgo a 2,647 personas en este período, hasta el punto de perder la vida. Persiste la sospecha de que estas cifras se ven incrementadas por la presencia de individuos con un mayor riesgo de mortalidad.
En tercer lugar, los Trabajadores en Actividades Agrícolas y Ganaderas reportaron un total de 1,889 fallecimientos entre 2022 y 2024, distribuidos en 606, 667 y 616 en 2022, 2023 y 2024, respectivamente.
Esta actividad representa el mayor número de fallecidos y ocupa el tercer lugar en muertes laborales.
Hasta este punto es notorio que las Actividades Agricolas y los Conductores de transporte y maquinaria movil son quienes más riesgo llevan al momento de desempeñar su cargo: La primera concentra a quienes más proporción de personas fallecidas se lleva en el total de ocupados fallecidos, la segunda a quienes más proporción de fallecidos en su lugar de trabajo suman.
Con esto queda en evidencia que las actividades con mayor vinculo a la mortalidad son también las mas riesgosas, que poco se ha avanzado en materia de protección para estas actividades (mas allá de reducir la proporción de muertes) y que urgen soluciones en materia de protección a los trabajadores, seguridad social o tecnificacion de la actividad.
¿No se suponía que el incremento de profesionistas llevaría a las y los mexicanos a realizar actividades de menor riesgo? La dificultad de acceso al mercado laboral y lo ajustado de los puestos de trabajo en algunas profesiones lleva al personal calificado a buscar alternativas en el comercio, servicios por aplicación, actividades secundarias o migración hacia zonas con más oportunidad laboral.
A su vez, la falta de regulación de las actividades primarias y servicios de transporte, que incluyen jornaleros y repartidores por aplicación, les vulnera de recibir atención médica por parte de su trabajo, dado que su relación laboral es ambigua.
Regular las actividades laborales, dotar de servicios médicos y seguridad laboral, instruir a la población mexicana y tecnificar serían cuatro pilares fundamentales para que los valores de personas ocupadas fallecidas se reduzcan. Uno por uno, estos pilares pueden ir creando un mejor estado de bienestar en el mercado laboral, proporcionando no solo un entorno más seguro, sino también una mayor confianza en el sistema.
Al relacionar mortalidad con trabajo, hablamos de vidas, familias que pierden su patrimonio, trabajadores reemplazados , asientos vacíos, proyectos inconclusos y reuniones incompletas. Es fundamental que el crecimiento poblacional y el desarrollo incluyan mejores condiciones laborales y oportunidades reales basadas en la calificación.
Saúl (Adonix) Noguez.
